Previsiones del Fondo Monetario Internacional

En general, el debilitamiento de las perspectivas mundiales aumentó en los últimos seis meses, exacerbado por la desaceleración relativa de China, la disminución de los precios de las materias primas y las perspectivas de empeoramiento de la situación financiera en muchos países. Los mercados emergentes habían impulsado en gran medida la recuperación, y se esperaba que las economías avanzadas tomaran el relevo en materia de crecimiento. Pero esto no ha sucedido.

De hecho, para muchas economías avanzadas, la recuperación está resultando más moderada de lo anticipado. En Estados Unidos, el crecimiento está estancado, en parte debido a la fortaleza del dólar; en la zona del euro, el bajo nivel de inversión, los altos niveles de desempleo y el deterioro de los balances perjudican el crecimiento; en Japón, tanto el crecimiento como la inflación son más débiles de lo esperado.

Aunque los mercados emergentes son un grupo sumamente diverso, en términos generales, la situación es similar. La transición de China a un modelo económico más sostenible —algo beneficioso para China y para el mundo— significa que el ritmo de crecimiento, aunque aún firme, es más bajo. La desaceleración de Brasil y Rusia es más pronunciada de lo esperado. Lo mismo sucede en Oriente Medio, que ha sido sumamente afectado por el descenso de los precios del petróleo. Muchos países africanos y de bajo ingreso también enfrentan perspectivas menos halagüeñas.

India, en cambio, sigue siendo una excepción, al mostrar un crecimiento sólido y un aumento de los ingresos reales. Las economías de la ASEAN-5 —Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam— también tienen un buen desempeño, y otros países, como México, siguen creciendo.

Después de las perturbaciones de comienzo de este año, el clima económico mejoró, impulsado por una nueva flexibilización monetaria del BCE y un aparente cambio de trayectoria —hacia un ritmo más lento de aumentos de la tasa de referencia— por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, la consolidación relativa de los precios del petróleo y el descenso de las salidas de capital de China.

En ausencia de medidas enérgicas para abordar los problemas que aún persisten, los riesgos de que la situación se deteriore siguen existiendo, y probablemente hayan aumentado.

Fuente: Fondo Monetario Internacional

Esta entrada fue publicada en Bolsa. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *